Todo comienza entendiendo qué quiere el cliente, dónde irá la obra y qué necesidad existe. Basta una idea inicial, unas imágenes del lugar o unas medidas aproximadas para abrir el proceso.
Una obra comienza con una conversación.
No se trata de adaptar un catálogo. Se trata de encontrar la forma precisa para un espacio, una intención y una presencia concretas.
Un encargo comienza entendiendo el espacio, la intención, la escala y la presencia que la obra debe llegar a tener. A partir de ahí se desarrolla conjuntamente, desde la conversación inicial hasta la materia final, dentro del lenguaje artístico de Alberto Navarro.
El encargo no adapta una obra previa. Hace nacer una nueva.
Todo comienza entendiendo qué quiere el cliente, dónde irá la obra y qué necesidad existe. Basta una idea inicial, unas imágenes del lugar o unas medidas aproximadas para abrir el proceso.
Se estudian medidas, arquitectura, luz, ubicación, proporción y la relación futura de la obra con el entorno. La obra no se piensa aislada: se piensa ya habitando un lugar.
La dirección artística empieza a definirse: Punto y Línea sobre cerámica, bodegón, ente orgánico o una propuesta específica desarrollada para el proyecto. No se traduce una ocurrencia literal: se construye una obra nueva.
La composición se concreta mediante bocetos, pruebas de dirección, simulaciones y ajustes en el espacio. Es el momento en el que la obra empieza a medirse con la realidad antes de entrar en el taller.
El cliente recibe una presentación profesional del proyecto: concepto, medidas, técnica, materiales, acabados, fotomontaje, proceso, presupuesto y plazos. No es solo una cifra. Es la forma clara de comprender qué obra se está proponiendo y cómo se desarrollará.
Qué recibirás
Cada proyecto puede desarrollarse mediante una propuesta personalizada que reúne concepto, medidas, materiales, dirección artística, fotomontaje, proceso, plazos y presupuesto.
Puedes consultar un ejemplo para conocer cómo se estructura la memoria que acompaña a una propuesta de encargo.
Descargar ejemplo de propuesta · PDFDespués llegan modelado, materia, secado, esmaltes, cocciones y control del proceso. Las piezas se cuecen a distintas temperaturas según la pasta, el esmalte y el resultado buscado, trabajando tanto en rangos de media temperatura, alrededor de 1100 ºC, como en alta temperatura, en torno a 1260–1280 ºC. Después, la obra se entrega o se integra según el proyecto.
Iniciar un encargo cerámico
Una primera idea, unas medidas o una imagen del lugar son suficientes para empezar a valorar una obra cerámica personalizada.